Sé que no voy a hacer ningún descubrimiento recomendando ahora a Javier Marías y menos aún recomendando su trilogía de Tu rostro mañana, pero sin embargo me apetece hacerlo por si acaso hay alguien que estuviera no muy convencido de leer esta maravillosa novela compuesta por tres libros: 1º Fiebre y lanza; 2º Baile y sueño; 3º Veneno, sombra y adiós.
Javier Marías nació en Madrid en 1951, es autor de diversas novelas y ensayos, además se puede disfrutar de su escritura semanalmente ya que colabora en el periódico El País, también ejerce de traductor y editor.
Ha realizado al menos para mí uno de esos principios que no se olvidan nunca:
No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola de su propio padre, que estaba en el comedor con parte de la familia y tres invitados.
“Corazón tan blanco”
Solamente pensar en la situación descrita nos hace sentir un escalofrío que nos recorre todo el cuerpo; pues con esa prosa que ha conseguido hacer tan personal - eso es lo que debería hacer vencer la balanza para que se reciba un Nobel, que en algunos casos es más que discutible – y brillante, capaz de desmembrar cualquier momento, objeto, sentimiento, cualquier… rostro.
En esta novela que si el tiempo es justo, ocupará un hueco en las futuras bibliotecas de las futuras generaciones a pocos centímetros de algún ejemplar del “Horla” de Maupassant, se habla de pasado, presente y futuro mediante la observación, alguien que ha hecho de su vida el silencio o el silencio se ha hecho la vida a su costa.
El narrador que con su vertiente de apócrifo ya sea Jacques, Jaime o Jacobo no hace más que compactar la idea que lo resume todo: Tu rostro mañana.
Podría decir muchísimas cosas, pero sólo diré una, leedlo, ya solo disfrutar de las primeras diez páginas merecería la pena pero imaginaros 1329 de placer, he incluido la página de agradecimientos porque me parece más que digna de leer.
Alberto