El resurgir de una librería muerta
Ceci n’est pas une pipe, reza uno de los carteles que lustran la nueva fachada de la librería Fuentetaja. Como es lógico, la sentencia juguetona de Magritte viene acompañada de la representación de una pipa. Pero en esta ocasión hay una variante respecto al lienzo del pintor belga: la palabra pipe está tachada y sustituida por otra. El resultado: Esto no es una librería. El remedio a Magritte avisa al lector del intento de resurrección de Fuentetaja, una librería que ahora cumple medio siglo. “hace un año, este organismo presentaba un cuadro clínico de gravedad extrema, con claro riesgo de fenecer”, confesó ayer Jesús Ayuso, fundador de Fuebtetaja y actual presidente del nuevo proyecto. “Entonces decidimos cambiar. Un equipo gestor diferente se hizo cargo de la librería para –respetando su historia- encontrarle un espacio estable en el futuro”, añadió en el día de la inauguración, a la que acudieron Julio Llamazares y Javier Reverte, entre otros escritores. Fuentetaja venía de enfrentarse a la vez a un doble deterioro. Por un lado tuvo que mudarse de emplazamiento debido al peligro de derrumbamiento que presentaba el edificio donde se encontraba. Y por otro, sus empleados denunciaron la precariedad de sus contratos. Amén de la deficiente gestión que le hizo poner ne entredicho su prestigio como librería histírca e independiente. Pero como dicen sus nuevos gestores –el grupo Casa Palacio Atocha 34-, “eso forma parte del pasado. Fuentetaja se ha reformado de pies a cabeza con la intención de resurgir de sus cenizas. Se trata de un cambio radical”, afirmó la consejera delegada de la empresa, Piar Calabia. El nuevo establecimiento se divide en tres espacios: la librería de siempre a pie de calle; un sótano con diferentes salas destinadas a acoger exposiciones, conciertos, tertulias... y el Café Bistro Max Estrella en la planta de arriba. “Es la única propuesta en España que fusiona arte y gastronomía”, matizó Ayuso.
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